Shining the Light Accessing Abortion in Virginia ACTÚA

ACTÚA

¡Defiende el acceso al aborto!

Toda persona que decida abortar debería poder acceder a la atención médica que necesita sin tener que enfrentarse a la vergüenza, el estigma o a barreras médicamente innecesarias para acceder a ella.  

Inscríbase ahora para estar informada de cómo puede involucrarse en la lucha por expandir el acceso al aborto en Virginia. Necesitamos que sume su voz al coro de personas del Commonwealth que exigen una atención de aborto asequible y accesible para todos, independientemente de la raza, el código postal, el nivel de ingresos, el estatus migratorio, o la identidad de género.

Si desea unirse a la conversación, obtener contenido exclusivo relacionado con el documental o compartir su historia sobre el aborto con personas de Virginia que comparten su mismo punto de vista, por favor únase a nuestro grupo de Facebook haciendo clic aquí.


Historias

ZELDA (Virginia)

“Después de dos meses de tomar regularmente mis anticonceptivos, me di cuenta de que estaba embarazada. Después de llorar, hacer dos pruebas más, llorar más a mis hermanas, y preguntarme si mi madre necesitaba un nuevo bebé para llenar su nido vacío, llamé a mi novio. Decidimos que, aunque nos gustaría tener hijos juntos en algún momento, no estábamos emocional o financieramente preparados para tener un hijo. Me llevó a la clínica (dos veces para que pudiera pensar bien en mi decisión después de recibir un consejo no deseado y un ultrasonido aún más no deseado) y me trajo a casa después… Pensé en mi vida y en el hombre que amo y en los niños que algún día criaremos juntos, y me sentí segura de que mi decisión era la correcta porque, en última instancia, es, y siempre debe ser, mi decisión.”

CHRISTIE (Fredericksburg, Virginia)

“En el 2003, estaba esperando con alegría mi segundo hijo. Era un embarazo muy deseado y muy planeado. El embarazo progresó sin problemas hasta que fuimos a nuestra ecografía rutinaria de 20 semanas. Estábamos entusiasmados por saber finalmente cuál era el sexo del bebé. Era una niña, pero algo estaba muy mal con ella… Nos dijeron que teníamos DOS opciones. Podríamos llevar al bebé por otros CUATRO meses, y ver cómo se asfixiaría poco después del nacimiento debido al subdesarrollo de sus pulmones, O podríamos terminar el embarazo. Hablamos con otros padres que tuvieron bebés con la misma condición, e hicimos mucha reflexión. Finalmente, mi esposo y yo decidimos que lo más misericordioso que podíamos hacer por nuestro bebé era dejarla ir temprano. Sabía que para todos los involucrados, era lo correcto.

Tuve suerte de que la póliza de seguro médico de mi marido cubrió el 80% de los gastos relacionados con mi interrupción. Si no lo hubiera hecho, habríamos tenido que pagar una factura de hospital de $15,000. Habría llevado a la bancarrota a nuestra familia que sólo tiene un ingreso. Nadie piensa que esto les pasará a ellos. Pero cuando les pasa a ustedes, el hecho de que sea poco común no les da ningún consuelo… Para los residentes cuyos ingresos los califican para la cobertura a través de Medicaid, no hay manera de que puedan pagar de su bolsillo el costo de la atención para llevar a cabo una decisión que sienten que es la más correcta y moral para su familia.”

JILL ABBEY (Richmond Medical Center For Women)

Como administradora de cuatro centros de salud para mujeres en todo el Commonwealth, he sido testigo directa de las barreras que la ley de Virginia sobre el ultrasonido obligatorio y el período de espera de 24 horas impone sobre las mujeres. Los políticos decidieron que los proveedores deben realizar un ultrasonido al menos 24 horas antes del procedimiento de aborto. Esta ley significa que nuestras pacientes son forzadas a volver a nuestras instalaciones dos veces, en días separados, sin razón médica. Todo esto requiere gastos de viaje adicionales, gastos de cuidado de niños, y tiempo fuera del trabajo. Esta ley se trata de una cosa y sólo una cosa – hacer más difícil un aborto, y avergonzar a una mujer que elija acceder a él.”

PERSONA ANÓNIMA (Northern Virginia)

“Mi hija mayor, una joven adulta, descubrió que estaba inesperadamente embarazada. Repasamos todas las alternativas y posibilidades y decidimos que lo mejor sería una interrupción electiva… Por supuesto, todo el aspecto de «consulta», que debe ser al menos 24 horas antes del procedimiento, se programó para un lunes y el procedimiento para un viernes. Mi hija viajaba 300 millas y no podía esperar cinco días para que le hicieran el procedimiento.”